Presentación

Desde que se estableció la definición de salud por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades», se acepta que la salud mental es un componente fundamental de la salud, que permite la realización de las capacidades cognitivas, afectivas y relacionales del individuo. Cada vez hay más evidencias de las consecuencias que los problemas de salud mental plantean en todo el mundo, sin diferencias de edad, sexo o nivel social. La OMS, en su “Informe sobre la Salud en el Mundo 2001: Salud Mental: Nuevos conocimientos, nuevas esperanzas”, estima que más del 25% de los individuos – una de cada cuatro personas – padecen uno o más trastornos mentales o del comportamiento a lo largo de su vida”.

Cuando la enfermedad mental aparece en la vida de la persona tiene una repercusión en sus diferentes áreas dificultando su funcionamiento habitual: a nivel personal (autoestima, identidad personal y social), familiar, formativo, laboral y social. Como consecuencia, muchas de las personas con enfermedad mental, tienen escasa formación académica y profesional, que dificultan su integración en el mundo laboral, social, etc.

Si a eso se le suma el desconocimiento que la población tiene de la enfermedad, y los efectos estigmatizantes que esta tiene sobre quienes la padecen, pueden aparecer determinadas conductas discriminativas como pueden ser el rechazo como compañeros de clase, de trabajo, etc, lo que contribuiría aún más al aislamiento y la apatía, realimentando sin fin el proceso de exclusión social. La enfermedad mental como patología social, está asociada a procesos de marginación y estigmatización de la persona afectada.

Las personas con enfermedad mental necesitan para su tratamiento de dos recursos indispensables, por un lado, el farmacológico y terapéutico, y por otro el de su rehabilitación funcional. Dentro de este segundo aspecto de su rehabilitación, se encuentran los recursos ocupacionales, formativos, laborales, de ocio y tiempo libre.

La Federación de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial (FEARP), considera indispensable el análisis de aquellos aspectos fundamentales que permitan a la persona con enfermedad mental poder incorporarse como ciudadana al mundo laboral, lo que les proporciona mayores posibilidades de socialización, y por tanto de integración y normalización en su comunidad.

Desde esta perspectiva, se crea en el marco de la página web de la FEARP un punto de encuentro entre profesionales, personas con enfermedad mental y familiares, que reflexionen, analicen, aporten experiencias y puedan obtener información, sobre la inserción laboral de personas con enfermedad mental. Esta sección se crea con una actitud totalmente abierta, donde las opiniones, aportaciones, etc… Tienen su valor y representación.

Si deseas contactar con el grupo creado sobre temas de EMPLEO Y ENFERMEDAD MENTAL, lo puedes hacer enviando un email a Luis Pelegrín