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EDITORIAL

Inserción residencial y enfermedad mental: un
reto sociosanitario

M. L. Vargas

Servicio de Psiquiatría. Complejo Asistencial de Zamora

  Podemos hablar de “transinstitucionalización” de las            sociodemográficas y clínicas del programa, así como las ca-
personas con enfermedad mental grave para recordar que,           racterísticas de los usuarios respecto al uso de servicios sa-
tras la reforma psiquiátrica, la disminución progresiva de        nitarios y de protección social, su funcionamiento en la
plazas residenciales no ha implicado una verdadera des-           comunidad, sus redes sociales y la satisfacción con el pro-
institucionalización. No se ha logrado que las personas en-       grama. Por su dimensión y por su metodología, se trata de
fermas recuperen la autonomía para poder llevar una vida          uno de los trabajos más importantes que se han realizado en
independiente, sino que en muchos casos la dependencia de         España sobre apoyo residencial en enfermos mentales.
la institución psiquiátrica se ha transformado en una de-
pendencia de los cuidados familiares. Por ello, la dismi-           Se demuestra a lo largo de los distintos artículos que las
nución del número de camas psiquiátricas residenciales            personas con enfermedad mental tienen necesidades resi-
no debería entenderse como un indicador directo de éxito          denciales equiparables a las de personas sin enfermedad
rehabilitador, sino como un factor asociado al traslado de        mental. Como destacan los autores, las personas con en-
los cuidados a otro medio protector, el familiar, más ade-        fermedad mental grave prefieren vivir en su domicilio y/o
cuado, pero también más vulnerable.                               con su familia, y en su defecto prefieren una residencia
                                                                  protegida con pequeñas unidades de convivencia y con el
  Muchas personas con esquizofrenia y otras enfermeda-            máximo grado posible de autonomía. Estos resultados son
des psiquiátricas graves sufren discapacidades que limitan        esperables desde una perspectiva rehabilitadora que fo-
sus posibilidades de vida independiente. Cuando la trans-         mente la individualización y la autonomía de las personas
institucionalización fracasa por falta de apoyo familiar, por     con enfermedad mental. Muchas veces el trabajo rehabili-
escasa protección social, o por carencia de apoyo residen-        tador consistirá en una actitud de “reencuentro de la per-
cial, se corre el riesgo de que el enfermo se encuentre sin ho-   sona”, cuya individualidad se ha visto eclipsada por la
gar. Muñoz, Pérez y Panadero 1 recordaban en el número            institucionalización y por los prejuicios de la sociedad y
anterior de Rehabilitación Psicosocial que en el 35% de las       de los profesionales hacia la enfermedad mental. Las nece-
personas sin hogar, la enfermedad mental puede conside-           sidades residenciales de una persona esquizofrénica o de una
rarse como un factor causal principal de su situación. Esta       persona sana son, en último término, las mismas.
proporción se eleva hasta el 50% de los casos si se incluyen
los trastornos por consumo de sustancias. Por todo ello, el         Pero prestar el apoyo comunitario que necesitan las per-
desarrollo de programas de apoyo social para enfermos             sonas con trastorno mental severo es más caro que su ex-
mentales, y especialmente de apoyo residencial, es una ne-        clusión social en la institución psiquiátrica 2. Éste es quizá
cesidad sociosanitaria prioritaria.                               el escollo principal que ha frenado la reforma psiquiátrica.
                                                                  Los servicios de calidad habitualmente son mejores, más ca-
  En el presente número de Rehabilitación Psicosocial se          ros y más eficientes que los malos servicios. Ahora se ne-
inicia una serie de artículos que detallan la interesante ex-     cesitan mejores servicios, que respeten la individualidad
periencia de inserción residencial en personas con trastor-       de los usuarios de salud mental, con una cobertura mucho
no mental severo llevada a cabo por la Fundación Andaluza         más amplia que la actual. Para ello se requiere de un im-
para la Integración Social del Enfermo Mental (FAISEM).           portante esfuerzo inversor. Confiamos en que esta serie de
El equipo encabezado por Marcelino López ha sido uno de           artículos aportará evidencia para planificar una inserción re-
los líderes en España en la aplicación de programas inte-         sidencial más eficiente, de más calidad y más justa para las
grados de inserción social para personas con discapacidad         personas con trastornos mentales graves en España.
por enfermedad mental y presenta ahora datos de gran in-
terés sociosanitario, que sin duda serán útiles para planifi-     Bibliografía
cadores y gestores, pero también para los clínicos y para los
usuarios de los servicios.                                         1. Muñoz M, Pérez E, Panadero S. Intervención con personas sin ho-
                                                                       gar con trastornos mentales graves y crónicos en Europa. Rehabili-
  En la serie de trabajos que ahora se inicia, se analiza la si-       tación Psicosocial. 2004; 1(2): 64-72.
tuación residencial de cerca de 400 personas con enfermedad
mental grave en el año 2001, distribuidas en 83 dispositivos       2. Leff J. The psychiatric revolution: care in community. Nature Rev
en toda Andalucía. Se detallan las condiciones estructurales,          Neurosci. 2002; 3 (10): 821-4.

                                                                                             Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):1 1
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